sábado, 23 de octubre de 2010

El Bocado Vaquero

El Bocado Vaquero



Uno de los temas más interesantes para los aficionados a la Doma Vaquera sin duda es el bocado vaquero, también conocido entre nosotros como "hierro". Patas, camas, cadenillas, portamozos, cañones, alacranes, desvenos o embocaduras, pueden quitarnos el sueño, todos queremos el bocado ideal, el que sea más cómodo para nuestro caballo.

Muchos pretenden domar su caballo solo por cambiarle el hierro, otros sueñan que con cambiar la cadenilla será suficiente, algunos quieren colocar la cara del caballo con mas o menos portamozo o solo cambiando los alacranes, pero el tema no es tan sencillo, por desgracia para nosotros esto no es una ciencia exacta, cada caballo es diferente, no hay dos bocas iguales, ni dos jinetes con idéntica sensibilidad. Es necesario recordar aquí, que el jinete no debe obstinarse en conseguir con el bocado vaquero o hierro una colocación de la cabeza de su caballo que solo se consigue mediante trabajo y un suavizamiento sistemático de todo el cuerpo del caballo.

El tipo de embocadura, la relación entre la medida del portamozo y la pierna del bocado, la cadenilla, los alacranes, incluso el ajuste de todo esto, serán factores muy importantes a la hora de escoger entre la gran variedad de hierros que tenemos hoy en el mercado, para intentar que nuestros caballos trabajen tranquilos, flexibles y obedientes. En la confección de los bocados se encuentran los modelos más variados y el espíritu inventivo del hombre busca a menudo reemplazar por este medio el talento y la educación que le faltan.

Espero con estas explicaciones (muchas sacadas de libros de equitación) poder ayudar un poco a los aficionados que se preocupan como yo por este tema.

BOCADOS O HIERROS VAQUEROS:

Gracias a la acción que este "hierro" ejerce nos permite conducir al caballo con las más delicadas acciones de las riendas.

Su uso exige una preparación de la boca del caballo y una mano sensible y educada en el jinete.

Pero la elección del bocado vaquero y su ajuste suponen también un conocimiento profundo de todas las posibilidades susceptibles que se presenten.

Antes de elegir el bocado apropiado hay que empezar por estudiar la boca del caballo y medir su anchura. Si es demasiado estrecho, las barras ejercen una presión que empujan a los labios en la boca, lo que causa al caballo malestar, además la movilidad de las barras disminuye. Si es demasiado ancho con la tensión de las riendas se mueve de un lado a otro de la boca y reduce la eficacia de las ayudas. Además la barbada no puede colocarse en su sitio.

Todos los bocados vaqueros siempre estarán pavonados, ni pintados, ni cromados, ni de acero inoxidable…

Las partes del bocado vaquero son:


Alacranes, los podremos usar en diferentes formas y medidas siempre atendiendo a la comodidad del caballo y al ajuste de la cadenilla para que trabaje en la barbada, los alacranes tienen que ser pavonados como el resto de los componentes del hierro o bocado vaquero. En el alacrán derecho colocaremos la cadenilla y lo cerraremos para no perderla, mientras que el izquierdo lo dejaremos abierto para ajustar la cadenilla.


Farolillo, se encuentra a la altura de los cañones, podemos utilizarlo para abrochar las falsas riendas.


Embocadura, es la parte horizontal del bocado que va dentro de la boca. Esta compuesta de dos partes a tener en cuenta, el cañón y el desveno o libra lenguas. Las embocaduras pueden ser fijas o móviles.


Desveno o libra lenguas, la elección del paso de lengua debe ser objeto de un cuidado particular. No hay que olvidar que el bocado es tanto más severo cuando el paso de lengua es más grande, pero no hay que olvidar tampoco que este ultimo debe ante todo dar a la lengua el espacio necesario para alojarse. Con un caballo sensible se elige un bocado con un paso de lengua pequeño. A los que por el contrario tienen la boca insensible y dura se pondrá un bocado con gran paso de lengua.


Cañones, hay que tener en cuenta que mientras mas delgados sean los cañones serán mas duros y cuanto mas gruesos serán mas suaves. Se elegirá pues más delgado para los caballos de boca dura y más grueso para los que tienen la boca suave. Podemos encontrar embocaduras con limones en los cañones.


Cama, es la parte del bocado donde se engarza la embocadura, las camas son la suma del largo de portamozos mas el largo de piernas o patas.

Portamozo, es la parte de la embocadura hacia arriba, podemos utilizar diferentes medidas, está provisto de un espacio para abrochar la cabezada y los alacranes.

Pierna o pata, es la parte desde la embocadura hacia abajo, podemos utilizar tambien diferentes medidas. La pierna termina en el farol donde tenemos la anilla o argolla para abrochar las riendas.



 

Barra, es la unión de las dos piernas o patas, esta barra puede ser recta o curva, como con todas las partes de los bocados buscaremos la que menos moleste y por lo tanto mas cómodo este el caballo.


Cadenilla, El bocado sin la cadenilla no puede tener su pleno efecto, la cadenilla da igualmente el medio de regular la severidad de nuestro bocado vaquero. Tiene más importancia de la que se le da normalmente. El bocado entero esta concebido según el principio que normalmente el caballo cede siempre a la presión que siente. Pero este efecto solo entra en juego si la cadenilla esta colocada bien en su sitio, que es la barbada del caballo, justo la parte inferior de la quijada. Para los caballos que tienen la sobarbada menos carnosa y la piel mas sensible, es la cadenilla con mallas lo mas lisa posible, incluso si el caballo es muy sensible algunas veces esta bien tenerla provista de una albardilla de cuero. La cadenilla debe apoyarse de igual forma sobre todas las partes de la sobarbada.


Colocación del hierro. Ya tenemos el hierro y la cadenilla, solo falta colocarlo bien en la boca del caballo, lo primero es colocar bien la longitud de la cabezada para que el hierro no pueda tocar los dientes, que es lo que pasa cuando el cañón está mal colocado. Si lo tenemos bien en su sitio hay que saber que se puede desplazar un poco hacia arriba o abajo variando también su efecto, si esta más bajo, siempre sin tocar los dientes al caballo, su efecto es un poco más severo, por el contrario si está más alto su acción será un poco más suave. Una vez colocado no quiere decir que nos olvidemos ya de revisarlo, es aconsejable mantener un control continuo para disfrutar de un ajuste perfecto.

Colocación de la cadenilla. Tenemos la cadenilla colgada del alacrán derecho, y la ajustaremos introduciéndola en el alacrán izquierdo pasando bajo la barbada de tal forma que la barra inferior del bocado forme una vez estiradas las riendas un ángulo de 40 a 45 grados con la abertura de la boca. Si este ángulo es mas grande, el bocado no sirve de nada, porque la cadenilla esta demasiado floja. Pero si este ángulo es mas pequeño, el bocado es demasiado duro, porque la cadenilla está demasiado apretada. El uso del bocado sin cadenilla no tiene ningún sentido.

En la elección del bocado hay que considerar la proporción de la longitud del portamozo a la de la cama o pata inferior, lo que somete la energía de la palanca. Cuanto más corto es el portamozo y mas larga la pierna, más severo es el bocado, mientras es más suave a medida que las dimensiones de las dos partes se acercan.

Alois Podhajsky

Un jinete experimentado formulo un día a este tema la justa máxima: "Cuanto mas hierro haya en la boca del caballo, mas lejos se esta del arte"

La verdadera puesta en mano, la correcta, es el reflejo de la impulsión contenida, del equilibrio, la reunión, la calma y la flexibilidad. ¡ ahí es nada...!
Así pues, en doma, un caballo sin equilibrio será, generalmente, pesado en la mano. Uno sin impulso, no tendrá buen contacto en la mano. Uno rígido, será tirante en la mano y así sucesivamente... siendo la correcta puesta en mano, un reflejo del buen funcionamiento de todo el esqueleto del caballo y lo que es igual de importante, del equilibrio moral de éste. De igual manera, la buena puesta en mano, favorece a todas ellas mejorando la colocación de cuello y cabeza que beneficiará al equilibrio y la reunión.
Muchos piensan que un caballo con su cuello bien colocado, bien puesta su cabeza, sin hachazos ni picotazos, es suficiente. Pues se equivocan. Otros, que con la posición detrás de la vertical excesivamente, rozando la humillación, también están equivocados, y otros en la vertical y con el cuello apretado contra el tronco, también están en el error.
La verdadera puesta en mano, y que no se nos olvide, es:
"La relajación de la mandíbula con la cabeza y cuello en la posición de recoger."


Joaquín Olivera Peña

Lo mas importante es elegir el bocado que cada caballo necesita y esta debe ser la primera preocupación del aficionado que trate de arreglar un caballo. No todos tienen la lengua del mismo grueso y por lo tanto el desahogo que tenga la embocadura ha de ser con arreglo a la forma de la boca de aquel a quien va a servir. Indudablemente manda mucho mas el bocado de cuello de pichón para el caballo que tira, pero algunos se desesperan mas con el, siendo necesario ponerles el de haza de caldera.

Antonio Miura

"El arte ecuestre comienza con la perfección de las cosas simples."

Nuno Oliveira

"El hierro en el caballo vaquero es una herramienta transitoria"

Fran Calderón

"Los jinetes que obligan a sus monturas, no hacen sino reforzar su miedo, porque entonces asocian el dolor con el objeto que los atemoriza."

Jenofonte (Atenas 430 a.C – Corinto 354 a.C)

Dicen los moros en sus tratados de equitación:

"cuida mucho de no herir la boca de tu caballo"

"Un caballo triunfa cuando se le ha enseñado el camino para ello"

MÜSSELER

Jose Luis Muñoz de Leon Platero